Escribiendo

Estoy leyendo un libro que me está gustando mucho, se llama La intimidad como espectáculo, de Paula Sibilia. Trata de la exhibición de la propia personalidad en diversos medios y, específicamente, en Internet. Analiza el fenómeno de los blogs, fotologs, sitios como YouTube y FaceBook. Lo hace desde un marco teórico muy sólido. A raíz de esta lectura, comencé a pensar en mi propia escritura y exhibición a través de un blog y, como no podía ser de otra manera, vuelco mis reflexiones en este espacio virtual.

Realizar un relato de uno mismo es una tarea, cuanto menos, desafiante. Por lo tanto preferí comenzar tratando de contar la parte “humana” de una persona que se dedica a la investigación en Ciencias Sociales, y no tanto un diario íntimo. Nunca tuve constancia para llevarlos adelante, ni siquiera cuando eran secretos y venían con un candado y una pequeña llavecita. Tampoco los pude mantener por mucho tiempo mientras viajaba, momentos en lo que hay más tiempo libre y miles de informaciones y sensaciones sacuden tu cabeza. Por lo que veo bastante difícil que el relato de mi vida se traslade a Internet.

Así que decidí utilizar este espacio como un compendio de esas ideas que se anotan en los márgenes de los libros, cuando leemos en papel, y que casi siempre quedan ahí, perdidas e inconexas entre las hojas, borrándose de a poco (suelo escribirlas en lápiz). Claro que para que formen un post es necesario darles un sentido (una lista de anotaciones no creo que sea algo interesante en sí misma), y ahí es donde aparece la escritura, en ese tratar de hilar y formar un texto nuevo, completo y con sentido, a partir de esas ideas sueltas que adornan casi todos mis libros.

Otra de las funciones está relacionada con un momento singular de mi vida académica (y de la otra también): la escritura de mi tesis de maestría. La idea es volcar en el blog los avances de la investigación, las reflexiones en torno a lectura de bibliografía específica, las impresiones causadas por las entrevistas y encuestas que estoy realizando y que, por no ser estrictamente académicas, no van a formar parte de la versión “oficial” de mi tesis.

Y, sobre todo, es una excusa para motivarme a escribir y recordar las viejas épocas en las que iba a un taller literario y leía en encuentros de poesía organizados por esos bares raros de Buenos Aires. Para no perder la práctica y suavizar un poco ese lenguaje tan codificado que es la escritura académica.

One Comment

  1. mélan
    Posted febrero 12, 2010 at 3:49 pm | Permalink

    yo sólo llevo diarios cuando viajo. aunque llevo una especie de diario que está repartido entre un cuaderno, anotadores y recetarios, y pedacitos de papel de la oficina o servilletitas de Ugi’s ( es lindo escribir en ellas ), todas mis reflexiones personales cobran dimensiones literarias y se convierten en cuentos o menos.
    leyendo esto tuyo, me dieron ganas de leer esas anotaciones en los márgenes, así sueltas… =)
    tengo o tenía un blog… sólo de fragmentos de cuentos o poemitas, pero como que fue perdiendo el sentido.
    abrazos!

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